Sunday, November 29, 2015

Entrevista Ángel Viñas: Franquismo

Es el historiador más citado al hablar de cuestiones de dinero en la Guerra Civil desde que publicó sus pioneros estudios en 1979. Hace cinco años le llamó la atención un reportaje de Tiempo sobre las cuentas bancarias de Franco

Ángel Viñas
Está empeñado en desmontar los mitos que quedan sobre Franco. Su libro La otra cara del Caudillo (Crítica) descubre órdenes secretas que convertían a la persona de Franco en ley, ahonda en las querencias pronazis del dictador y escribe un relato desternillante de la situación del Ejército tras la guerra, además de hablar del dinero...

¿Qué añade a la historia saber que Franco tuvo a su disposición una fortuna de 34 millones de pesetas?

La fortuna de Franco es la manifestación de algo más profundo: que en la dictadura, digan lo que quieran todos los leguleyos franquistas que en el mundo han sido y que podrá haber, se aplicaba rígidamente el Führerprinzip, que venía a decir en lenguaje coloquial que lo que el Führer dice es ley. Que lo que Franco dice es ley.

¿Cómo lo hizo?

Eso tuvo consecuencias jurídicas. Se instrumentó durante la guerra. Franco sacó por lo menos hasta 52 decretos reservados, que no se publicaron en el Boletín Oficial del Estado.

¿Es la primera vez que sale a la luz?

Es la primera vez. Es muy curioso, porque luego sigue dictando decretos que siguen siendo secretos, pero que obligan a aquellos que tienen conocimiento de los mismos a ejecutarlos, hasta el año 1957. Franco lo aplica a temas organizativos, financieros, relaciones con el exterior, represión... y se salta tranquilamente su propio ordenamiento jurídico.

¿Y no eran ilegales?

En el ordenamiento jurídico franquista existen disposiciones como la Ley de Hacienda Pública, que es de 1911 y que, por tanto, no tiene nada que ver con la República, que no están derogadas, seguían surtiendo efecto. Pues Franco se las salta olímpicamente a través de una disposición reservada, aunque desde el punto de vista legal no se pueda decir que Franco las conculcaba. Por ejemplo, según la Ley de Hacienda Pública, los donativos, en la medida en que se hicieran al Estado, formaban parte de los caudales del Tesoro Público.

De hecho, en la posguerra hubo una Junta Liquidadora de los donativos para ingresarlos en el Tesoro, pero parece que Franco no lo hace.

Claro, la Junta liquidó solo una parte. Lo que quiero decir es que Franco conculcaba teóricamente la ley de Hacienda, pero como él era fuente del Derecho, podía hacerlo. ¿Firmó Franco algún decreto u orden reservada que le permitiera desviar fondos de la Suscripción Nacional a sus cuentas corrientes? Probablemente no, porque todo esto se hizo en el más absoluto secreto. Pero teóricamente podía hacerlo. En aquellos momentos no había una ley que regulara el estatuto personal del jefe del Estado. No hay uno, muy imperfecto, hasta 1966. Por consiguiente, había un vacío legal y Franco se aprovechaba para hacer lo que quisiera. Por eso no me atrevo a decir que Franco era un corrupto, porque desde el punto de vista del Derecho positivo no lo era. Claro que este Derecho es ilegítimo, es grotesco, es absurdo, pero es lo que tenían los nacionales.

¿Es la corrupción lo menos estudiado del franquismo?

Por supuesto, porque no hay documentación. Diré algo más en un próximo libro.

Ha recordado que Hitler corrompió su sociedad extendiendo favores.
¿Y Franco?


Es lo que hace Franco en la guerra con sus regalos de 10.000 cajetillas de tabaco a un par de generales. Yo no tengo pruebas de que las vendieran en el mercado negro, pero es obvio que no te puedes fumar 10.000 cajetillas de tabaco. Y no he encontrado albaranes (a lo mejor los hay) que indiquen que en un rasgo de generosidad el general Orgaz, que era un corrupto tremendo, distribuyera cigarrillos a sus tropas.

¿Por qué insiste en atacar lo que dicen el historiador Stanley G. Payne y Jesús Palacios?

Porque han escrito una biografía de Franco que es infame. Ellos dicen que es muy objetiva, pero es sesgadísima, franquista, que deja de lado centenares de cosas, que tergiversa, que manipula y que miente. A mí me indignó.

¿Cree que tienen éxito como para preocuparse por este tipo de biografías?

Tienen éxito. Las compra la derecha agradecida. Este libro va a ser la Biblia de la derecha en los próximos años, probablemente. Payne es un hombre conocido, catedrático eminente. Nadie dice nada de Palacios, que es un neonazi reconvertido. Me dije que era necesario darle una respuesta y reuní a un grupo de doce historiadores, que hemos publicado en un número de la revista Hispania Nova, donde le damos un repaso a Payne que se queda completamente planchado.

[Ver “Contra los benevolentes con Franco” y entrevista con Stanley G. Payne en las páginas 56-57]

¿Se le puede atribuir a Franco el mérito de la mejoría económica del Plan de Estabilización?

Nunca tuvo la menor idea. A Franco se le sacó con fórceps un plan en el que no creía, porque iba en contra de todos sus principios. Pero no había escapatoria. La única alternativa era pegar el cerrojazo a las importaciones y volver al gasógeno y cosas así. En el año 1958 eso no era de recibo. Además, ya encontré un documento de 1957 en el que Carrero Blanco, entonces ministro secretario del Consejo de Ministros, comunicaba las directrices en política económica. Era un canto a la autarquía.

¿Hay que insistir aún en estas cosas?

Sí, porque se niega. El mío es un libro que está escrito también para cierto tipo de historiadores que tratan de blanquear el franquismo, que no discuten su ilegitimidad de origen y que ensalzan la legitimidad de ejercicio. Y esto es absolutamente intolerable en la España de hoy. Pero no escribo de cosas sabidas. El führerprinzip es esencial para la dictadura y no lo había contado nadie. Aquí nos hemos parado en el modelo de Juan José Linz: que se trataba de un régimen autoritario. Eso lo dice la derecha, claro. La izquierda no, decimos que fue una dictadura pura y dura. Yo no tengo empacho en reconocer que soy de la izquierda. ¿Pero es que no puede uno ser antifranquista? Lo normal es que un historiador sea antifranquista. Lo anormal es que sea franquista.

¿Era Franco un conspirador inteligente o un oportunista?

Yo creo que fue un conspirador muy inteligente. Y que no se fiaba ni de su padre, algo muy útil en una conspiración. Y lo digo así teniendo en cuenta que nadie, ningún historiador ha localizado su correspondencia con Mola. Sabemos que existía, pero mientras no tengas eso... ¿Dónde puede estar?

¿No hay nada en el archivo personal de Franco?

No. Mola murió en un accidente de avión y Franco mandó un pelotón del Ejército a incautarse de sus papeles. Esto es sabido. Y me imagino que los destruyó. Si los conservó, los tiene la familia. Aquí aparece algo importante. Todos los papeles de Stalin están en los archivos estatales. Los papeles de Franco se los quedó la familia y habrá que esperar al acendrado espíritu patriótico de la familia de Franco... Y hay que diferenciar. Los papeles de Franco los tiene la familia. Lo que está en la Fundación Francisco Franco (y una copia en el archivo de Salamanca) son los papeles de la secretaría en la que se han deslizado algunos papeles personales.

En Salamanca no se puede acceder a documentos porque tienen el sello de “secreto”, a los que la familia Franco sí que tiene acceso. ¿Qué le parece?

Es que no lo entiendo. A mí también me han negado varios papeles.

Source: Tiempo (España)
http://www.tiempodehoy.com/entrevistas/angel-vinas2

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